Ésta es la historia de un rey muy mandón que se creía dueño de la verdad, y de su hijo que, por haber criticado la actitud del monarca, es condenado a usar una sola palabra para hablar. Triste por el castigo, el príncipe abandona el palacio y decide vagabundear por el reino. Pero un día, el joven conoce a una linda contorsionista que le enseñará a leer, escribir y a jugar con las letras. A su lado descubrirá el amor y el poder de las palabras.