En cien días, desde abril a julio de 1994, 800.000 tutsis fueron asesinados a manos de sus vecinos hutus. No hubo hornos ni cámaras de gas: el machete usado en la vida agrícola propia de la región fue la principal arma ejecutora. Cuando ese último holocausto del siglo XX Había desaparecido ya de las ansiosas páginas de los diarios, Jean Hatzfeld, corresponsal de Libération, consiguió permiso del gobierno ruandés para entrevistar a los supervivientes de la masacre. El resultado fue una de las investigaciones periodísticas fundamentales de los años noventa. Dans le un de la vie. Récits des marais rwandais (2002). Pero Hatzfeld fue más allá: consiguió autorización para entrar en la cárcel de Rilima, cerca de yamata, el epicentro del genocidio tutsi, y entrevistó, en largas horas de conversación, a una decena de los verdugos de aquella masacre. Una temporada de machetes, que recoge el contenido de esas confesiones, es uno de sus libros que niegan, desde la primera línea, cualquier idea previa acerca de su contenido. Siempre se ha pensado que los asesinos genocidas, agobiados por la enormidad de sus actos, no pueden sino mentir o callar, justificarse y acusar a quienes emitían las órdenes. Sin embargo, los entrevistados muestran su deseo de hablar, de contar la organización y la prolijidad de la masacre: durante tres meses, cumpliendo turnos estrictos, cada uno de ellos se dedicó a pasar por su machete a decenas y decenas de personas que habían sido sus vecinos. Así, éllie dice: ?Durante los primeros días aquellos de nosotros que tenían práctica en matar pollos, y sobre todo cabras, jugaban con ventaja, claro. Pero después todos nos acostumbramos a la nueva actividad y aprendimos cómo recuperar el retraso que llevábamos. El trabajo nos guiaba los brazos.? Tan cerca del mal absoluto como quizás nadie lo había estado desde Primero levi y los supervivientes de la barbarie nazi, lo que vuelve imprescindible este libro es que, a diferencia de ellos, Hatzfeld consigue hablar con los mismos ejecutores del genocidio. Un documento imprescindible, una radiografía moral inédita en los límites de la condición humana. ?El relato de lo ´indecible´ profundiza en aquello que parece una pesadilla pero que fue un genocido auténtico? (Daniel Rondeau, L?Express).