En Veracruz la cocina es entre las artes populares, una de las más sobresalientes. Cultivada con placer y esmero, ha alcanzado altos niveles de excelencia. Cocina de múltiples recursos, acude a las raíces indígena y española principalmente, para afirmar su propia singularidad a la vez que para condensar esas tradiciones. Cumplir un itinerario gastronómico por tierras veracruzanas es una intensa y gratísima aventura plena de gustosas experiencias para el paladar, así como de enriquecedores contactos humanos. Este libro es una travesía por el estado en busca de datos que documenten su historia culinaria, sus principales protagonistas son su cocina y su gente. El viaje se inicia en 1517, a partir del primer registro que hace. Bernal Díaz de lo que los miembros de la expedición española traen como bastimento y de lo que los indígenas cuentan para su consumo cotidiano. Es asimismo, el resultado del trayecto cumplido por ese estado de la República con el propósito de probar los platos de sus distintas regiones y de entrevistar a personas enteradas, en solicitud de las recetas más representativas La autora ha sido una viajera más que se suma a los innumerables que ha atravesado ese territorio y han dejado una constancia de su paso por él. El fruto de sus expediciones es esta publicación. Su material se reparte en un capítulo introductorio que relata la historia de la cocina veracruzana hasta el siglo XIX, y en varios recetarios organizados por zonas geográficas culturales, precedido cada uno de ellos por un texto que da cuenta de las particularidades regionales de esta cocina en la actualidad. Así, el lector podrá tener acceso en su conjunto a las fórmulas de las distintas regiones y comparar sus similitudes y sus diferencias. Ellas son: Sotavento, centro norte, centro sur, sierra y costa norte y los Tuxtlas.