Iveta > tiene que pasar el verano lejos de sus padres, en casa de tu tía Clota. Allí descubre la mentira y la crueldad de algunos adultos. Pero también conoce a don Abraham, un anciano bondadoso e imagitivo. La autora nos presenta u obra escrita de forma vivaz, pero sin concesiones infraliterarias, en la que recuerda que en la infancia, además de reír mucho, también se sufre.