La vida es efímera y algunos de sus momentos son dulces, otros son agridulces y muchas veces son amargos, especialmente cuando nuestras expectativas no se cumplen y nos sentimos seriamente decepciodos. Por el contrario, sólo cuando no esperamos da es cuando definitivamente solemos garlo todo, porque al no abrigar vas expectativas abandomos infructuosas búsquedas de control y avanzamos con la corriente de la vida en lugar de movernos en su contra. Clarice Bryan nos sumerge en ese poso de filosofía zen que invita a vivir con la mente tranquila, permaneciendo liberados de los miedos y las codicias que cada vez más caracterizan, asfixiándolo, al ser humano. La clave consiste en vivir sin esperar. El apoyo: los numerosos maestros persoles y espirituales que han embellecido la existencia de la autora. Con humor, elegancia y sere sabiduría aliza nuestra vida postmoder, desde los estereotipos de género hasta el siempre hambriento monstruo del consumismo.