La capital española atraviesa un proceso de expansión, crecimiento económico y florecimiento creativo que no se veía desde la euforia posfranquista de la movida, en la década de 1980. Mientras que Barcelo se convirtió en u meca turística mundial tras los Juegos del 92 y ha ido saturándose de turistas e inmigrantes de la UE que le han conferido u páti de glamour, el encanto de Madrid es más profundo y su evolución ha seguido cauces más turales. Sus tres museos de talla mundial, el Museo del Prado, el Centro de Arte Rei Sofía y el Thyssen-Bornemisza, se han ampliado recientemente, pues sus colecciones ya no cabían. Durante la última década, la ciudad ha visto surgir infinidad de restaurantes, bares y clubes de moda destidos a saciar los gustos de u población que cada vez conoce más mundo. Además, su salvaje vida noctur, inmortalizada por el cineasta Pedro Almodóvar, satisface todos los gustos y presupuestos y deja en mantillas a Barcelo.