Yehonala, la ilustre Viuda, la emperatriz regente de China, la figura femenina más influyente de toda la historia del gigante asiático, vivió entre 1835 y 1908. Marcó a la vez el apogeo y la marcha al ocaso de la dinastía manchú. Desde su ingreso a la Ciudad Prohibida como una concubina más del emperador, se reveló como una mujer extraordinaria. Primero descolló por sus artes amatorias, pero de inmediato se impuso por su capacidad política y su rara habilidad para sobrevivir a todo tipo de intrigas cortesanas. Así desde el centro de la escena o entre bambalinas, rigió los destinos de China durante medio siglo. Vulneró las reglas de sucesión cuando le fue conveniente hacerlo, y no vaciló en firmar sentencias de muerte o establecer todo tipo de acuerdos por fuera del ámbito oficial. Representante de las fuerzas más conservadoras de China, Yehonala se opuso a los procesos renovadores y de occidentalización, no dudando en complotarse y dar un golpe de Estado contra su sobrino, quien fue alejado del poder y recluido en un palacio. Apoyó la sangrienta rebelión de los xenófobos boxers, lo que a su vez dio excusa a las potencias occidentales para asestar un golpe mortal a las pretensiones chinas de grandeza. Controvertida e imposible de ignorar, este breve trabajo trata de ubicar en un marco de justa apreciación histórica a esta mujer ambiciosa y, sin duda, sobresaliente.