Somos más dueños de nuestro tiempo, pero como con cualquier devenir, es muy provechoso prepararnos, evitando inconvenientes. Tres aspectos importantes: cuidar nuestra nutrición, buscar una actividad física agradable, y... ¡cultivar nuestros proyectos e ilusiones! ¿Hay algo más hermoso que acompañar a nuestra nieta a buscar el tan añorado jean, u organizar un viajecito con el nieto mayor? Dejemos de lado esos roles que ya no nos incumben, y que sobrepasan nuestras fuerzas físicas y emocionales. Hay tanto por delante... Somos indispensables como consejeros, equilibrando tensiones, suavizando fuerzas opuestas. Ocupamos un rol intransferible en la familia y en la sociedad. Pongamos alegría en nuestras mañanas, metas en nuestras jornadas y gratitud en los atardeceres. Agradezcamos especialmente a la medicina, pues nos brinda posibilidades ilimitadas de llevar una vida independiente, a la información, que nos brinda alternativas para estudios y ocios enriquecedores, y a la familia, que nos da un entorno amoroso y cálido.