El concepto de calidad en los servicios de salud, puesto en vigencia por la Ley 100 de 1993, se ha convertido en el punto de convergencia tanto para quien brinda el servicio como para quien lo recibe. Para muchos, calidad es algo ambiguo. Si no se puede definir calidad tampoco se podrá medir y si no es posible medirla, tampoco se podrá lograr. Si no se puede lograr calidad, las posibilidades de sobrevivir, en mercado de abierta competencia, cada día serán menores. El autor analiza el concepto de calidad en salud, a partir de sus antecedentes históricos y de las bases legales. Puntualiza el quehacer y la ética del auditor médico, así como la construcción y utilización de indicadores y estándares como elementos de medida. Hay una especial referencia a la evaluación de la historia clínica como eje de la atención al paciente. Así mismo propone cómo mediante la auditoría médica es posible controlar los diferentes procesos asistenciales y lograr que cumplan con los objetivos establecidos, dentro de un contexto integral. El texto llena un importante vacío en nuestra literatura y es una primera aproximación que le permitirá al auditor médico y al profesional interesado, contar con instrumentos útiles en el amplio y fascinante escenario que busca la satisfacción plena del usuario, mediante la excelencia en los servicios de salud.