Jacinto Canek, pintado en sus rasgos esenciales, es un tipo humano universal. Entre muchos pueblos, en las épocas remotas de su historia, ha existido el hombre bondadoso y comprensivo, que se indig contra la injusticia y que al fin capitanea a su pueblo contra ella y acaba sacrificando su vida. En casos tan sencillos de justa rebelión, de valor y heroísmo ejemplares, no necesitaba explicaciones el pueblo que oía recitar los romances españoles y las baladas sajos. El arte de Abreu Gómez está no sólo en haber suprimido esas explicaciones -que no necesita tampoco el público de ahora- sino en haber resistido la tentación de dárselas y renunciado, con el más fino tacto literario, a los desarrollos y galas que se supone generalmente son parte del oficio del escritor.