La correspondencia de Van Gogh > con Anthon Van Rappard, publicada ahora por primera vez en castellano, resulta complementaria de la famosa selección de Cartas a Théo, en primer lugar porque al aparecer prácticamente íntegra, no nos escamotea sabrosos detalles de la vida cotidia y nos facilita así acercanos a un Van Gogh > de carne y hueso, impertinente incorregible, predicador incansable, huraño con todo el mundo y buscando angustiosamente calor humano... En segundo lugar porque abarca la época de formación del pintor, época a la que la aludida selección de cartas a su hermano presta poca atención en especial por lo que al periodo de La Haya se refiere y nos muestra así un Van Gogh > ?inédito?, que lucha por vender, se empeña en ser ilustrador, se obsesio con la técnica litográfica y declara que su tema favorito es la sala de espera de los viajeros de tercera clase... sin dejar por eso de ser el mismo Van Gogh de siempre.