Como el lector puede comprobar con suma facilidad, este es un libro sin demasiadas páginas. Sin embargo, si existiera algún procedimiento para determinar la densidad y propiedad de su contenido, nos daríamos cuenta de que nos hallamos ante una obra de importancia extraordinaria. Si a ello añadimos que resulta tan útil como necesaria, creo que casi lo hemos dicho todo. La terminología de especialidad está dando en los últimos tiempos pasos de gigante, y esta obra es prueba fehaciente de ello. En el terreno de la teoría terminológica, existe ya doctrina suficiente para que la universidad la haya acogido en su seno. En el de la práctica, los trabajos de los especialistas en cada materia dan cuerpo a una necesidad largamente sentida: la elección de un corpus terminológico representativo de cada una de las ciencias y técnicas, acompañado de definiciones científicas de contenido suficiente para establecer el alcance semántico exacto de cada palabra o sintagma. La terminología, el conjunto ordenado de los términos que conforman una especialidad, es como el esqueleto que sostiene todo el ser y la esencia de las ciencias y las técnicas. Los lexicógrafos y los terminólogos tienen la función, como en este caso, de rastrear en su propio contexto las palabras, las frases, los sintagmas y cualquier forma gramatical que haya sido dotada de un determinado sentido por su función o su aplicación en un campo concreto.