La fundación del Estado mexicano se dio en un contexto internacional adverso y en condiciones internas críticas resultado de once años de lucha independentista que esfumaron la prosperidad novohispana. Se desintegró la sociedad que, a pesar de sus contradicciones y la injusticia social imperante, funcionaba con un orden y una eficiencia sorprendentes. La ruptura de ese peculiar equilibrio desató aspiraciones y lucha de intereses que, mezcladas con las ideas ilustrado-liberales, resultó en el debilitamiento de grupos sociales como mineros y artesanos y la emergencia de otros, militares y comerciantes extranjeros que se convirtieron en grupos de presión. Esto resultó en una discordia social que no se calmaría sino hasta bien entrado el siglo XIX, cuando la sociedad mexicana empezara a devenir su nuevo perfil Las dos décadas que comprende este ensayo son las de mayor inestabilidad y pérdidas. Para 1832 ya habían fracasado dos sistemas de gobierno, la monarquía constitucional y la república federal. Esta última sobrevivió ilegítimamente de 1828 a 1835, año en que ante el temor de que el federalismo estaba provocando la desintegración del territorio, se decidió por constituir en república central. No obstante, el experimento de las Siete Leyes iba a fracasar por las mismas razones que los anteriores: la bancarrota, el endeudamiento, la falta de experiencia política, el faccionalismo y las amenazas externas. Para 1840 ya se buscaban alternativas: importar un ´rey´ europeo o la dictadura militar, misma que se impuso en 1841 y que derivó en el régimen centralista de las Bases Orgánicas de 1843. Las dos alternativas fracasaron y para 1845, entre dos amenazas externas, la de guerra con Estados Unidos y la conspiración española para establecer la monarquía con un príncipe español, el militarismo en connivencia con los monarquistas impuso a Mariano Paredes y Arrillaga como verdadero dictador, régimen que se derrumbó con las derrotas mexicanas ante el ejército invasor de Estados Unidos. En medio de la guerra, se restableció la república federal que no logró impedir que se conquistara el Septentrión, ni superar la debilidad. En 1853, una nueva dictadura sería votada por todos los partidos. Este libro es un intento de explicación de esas dos décadas que, junto a las desgracias, verían aparecer a una nueva generación decidida a soluciones radicales.