En el siglo XIX, México sufrió un muy difÃcil proceso de construcción y consolidación de su Estado nacional. Se experimentó entonces con formas diferentes y antagónicas de sistemas de gobierno y cada una de ellas implicó un posicionamiento frente a un mundo exterior donde menudearon los peligros para la nueva nación. El punto de atranque son las relaciones iniciales y difÃciles con Estados Unidos, problemática cuya raÃz es el Tratado de ParÃs de 1783 por el cual Gran Bretaña reconoció la independencia de ese paÃs que muy pronto se convirtió en una sociedad expansiva y en un grave problema para México que desembocó en la guerra del 48 y la pérdida del Septentrión. El reconocimiento de la independencia mexicana y la naturaleza de sus relaciones iniciales con las potencias europeas, el Vaticano, España e Hispanoamérica, constituyen otra cara de la trama de la época. Entre la quinta y séptima décadas del siglo XIX, un México en lucha sin cuartel consigo mismo, corrió el peligro de convertirse en un protectorado francés o norteamericano. Durante los gobiernos de Porfirio DÃaz y Manuel González (1876-1911), México tuvo la oportunidad de consolidar una polÃtica exterior nacionalista y pragmática que pudo contraponer a las presiones norteamericanas los intereses de las potencias europeas. Igualmente se buscó una pluralidad de fuentes de inversión externa como la vÃa para modernizar la infraestructura fÃsica e iniciar la industrialización del paÃs, supuesta base de una mayor independencia. La Revolución Mexicana, el nacionalismo y sus consecuencias, dominaron la agenda externa del paÃs hasta el estallido de la II Guerra mundial. El proceso de industrialización en el contexto de la Guerra FrÃa llevó al dominio de una polÃtica externa defensiva y de bajo perfil. El agotamiento del modelo de economÃa protegida en México, el fin de la confrontación Este-Oeste, el feroz impacto de la globalización y del Tratado de Libre Comercio de América del Norte de 1993, trastocaron buena parte de la prioridades de la polÃtica interna y externa mexicana. El cierre de la serie representa un esfuerzo por delinear, en un mundo multipolar, los elementos centrales de la agenda polÃtica y económica de México del presente y el futuro.