Huyendo de una de las peores epidemias de peste que asolan Europa, una desvencijada carreta cargada de pociones y ungüentos milagrosos atraviesa los campos de Umbría durante la primavera de 1348. Giuseppe Pagamino, veterano embaucador, herborista y saqueador de tumbas, recala en Florencia, que más que la metrópoli tan cantada de otras épocas se le aparece como una ciudad vacía y maloliente. Allí, en una casa señorial abandonada, descubre a Arturo, un jovenzuelo a quien no duda en reclutar como ayudante y discípulo. Juntos encaminarán sus pasos hacia Lucca, donde Maese Giuseppe espera hacer realidad su sueño más preciado: conseguir el elixir de la inmortalidad. Sin embargo, los planes de Giuseppe toparán con el obispo y sus esbirros, que lo acusarán de brujería y lo encerrarán en una mazmorra. En compañía del fiel Arturo, el pícaro herborista deberá hacer gala de su formidable capacidad para sacar el mejor partido de las circunstancias más adversas.