Durante miles de años, algunos humanos privilegiados, generalmente niños, han podido ver de cerca un hada. Por ellos se sabe que tienen u apariencia dulce y encantadora, que son seres menudos, traviesos y protectores de la turaleza. No se lo digais a die, pero yo soy u de esas persos: un día me interné en las cuevas y cavers más recónditas, subí a los riscos escarpados y atisbé desde las montañas más altas y solitarias para ver a las hadas intrépidas y aventureras que habitan allí escondidas entre las rocas o en palacios bajo tierra. Todas esas leyendas llegan ahora a vosotros para que conozcáis el maravilloso mundo de las hadas.