Teo Mondragón es un hombre colérico que vive en guerra contra el género humano. Su desprecio hacia la gente es sólo comparable con su pasión por la filosofía. Protegido por su madre pero repudiado por su padre, vive enclaustrado en un departamento con la sol compañía de un gato, a quien asesta sus delirantes disertaciones. Cuando apremiado por el aburrimiento, Teo acepta ser catedrático en una escuela suburbial de ínfima calidad, de los demonios de ésta llamarán a sus demonios interiores, precipitándolo hacia un infierno de corrupción, crimen y violencia. En este relato pasado y presente se alternan, se entrelazan sin confundirse creando un retrato de la descomposición humana donde adictos, ladrones, traficantes, educadores sin escrúpulos, feminicidas y productores de cine Snuff, circundan como espectros a un hombre atenazado por la ira y la perplejidad, con una pluma vigorosa, certera, el autor construye una novela inquietante y no desprovista de humor, cuya arquitectura y ritmo pertenecen a la estirpe cinematográfica, a decir del jurado del Premio Juan Rulfo, otorgado a La ira del filósofo en 2008.