PRÓLOGO
Cuando el niño ingresa al jardín de niños lleva consigo una incipiente cultura aritmética, pues maneja los números y las cantidades en forma mecánica:
¿Cuántos años tienes?
¿Cuál es tu número telefónico?
¿Qué número tiene tu casa?
Pero sin reconocer en realidad el número y su contenido.
En este cuaderno lo iniciaremos en el conocimiento racional del número y su esencia para que una vez comprendida la cantidad del mismo pueda realizar operaciones aritméticas sabiendo el PORQUÉ y el CÓMO, los pasos a seguir son los siguientes:
A) Visualización de la forma de los números.
B) Asimilación de la cantidad que éste representa, y
C) La comprensión de su esencia numérica para realizar luego las operaciones elementales de suma y resta.
El 0 (cero) lo empleamos en este cuaderno únicamente para iniciar al niño en el manejo de los números en la resta y sólo para hacerle ver que este signo representa ´ NADA´ O ´NINGUNO´.
En la enseñanza de cada número el grado de dificultad aumenta según se va avanzando y las cantidades son mayores.
Así pues tratamos de formar un patrón de enseñanza para facilitar ese aprendizaje. Este patrón lo iniciamos con la visualización del número abstracto y las formas concretas que permiten al niño relacionar mentalmente unas imágenes abstractas y con objetos conocidos para poder así realizar los ejercicios que se le piden.
En estas prácticas se incluye una pequeña narración en la que entra como personaje principal el número que se está enseñando en ese momento.
Si bien, en un principio es la maestra la que narra la historia, posteriormente el niño con sus propias palabras podrá recrear perfectamente la narración o en su defecto inventar otra en donde el número que en ese momento se aprende siga siendo el actor principal.
Con los ejercicios de DISCRIMINACIÓN VISUAL ayudamos a lograr una mejor visualización del número y su forma a través de su contorno. De esta manera y cuando el número que se enseña permite ya la iniciación a la suma, sugerimos se utilicen objetos como cubos, corcholatas, piedritas, etcétera, para así concretamente poder integrar el número, alternando objetos reales con algunas figuras y algunos números poco a poco se llega al razonamiento lógico que permite entender el porqué y el cómo de estas operaciones aritméticas.
En igual forma sugerimos que se inicie al niño en el conocimiento de la resta con objetos concretos haciéndole notar siempre que al sustraer o quitar a un número dado una parte de los elementos que lo constituyen, se forma una nueva cantidad, la que es en sí un nuevo número formado por los elementos que quedan.
En los ejercicios de sustracción o resta que se presentan de la página 80 a la 90, se inician las operaciones de resta del 0 al 10, ejemplificando las distintas maneras de restar con cada número.
Comenzamos restando a la cantidad mayor (minuendo), la menor (sustraendo) para que el niño ponga los resultados, (págs. 82 a 84).
De la página 85 a la 87, se dan el minuendo y el resultado y el niño colocará el sustraendo, y finalmente de la página 88 a la 90, el niño coloca el minuendo.
Junto a cada ejercicio tenemos el número ejemplificado con diferentes figuras, por ejemplo: junto al número 5 hay 5 ratones que nos ayudarán a resolver los ejercicios, ya que contando los ratones que quitamos (tapándolos con una mano) y los que nos quedan, la respuesta está a la vista.
Así, en forma casi de juego, el niño se adentra poco a poco en el mundo de los números.
Como en todos los cuadernos del sistema B.R., el presente carece de color en sus páginas interiores puesto que de tenerlo impreso (para hacerlo más llamativo) restaría trabajo de ejercitación al niño, ya que el acto de iluminar él mismo las figuras que se le indican, le permite una fijación más fuerte en su memoria que acelera y facilita el proceso de aprendizaje en que se encuentra encauzado.
BEATRIZ RODRÍGUEZ G.