Celebremos señores con gusto, cantaba Pedro Infante. Pues así, es tiempo de celebrar, nunca nos había ido tan bien a los gays como ahora, ya nos podemos casar, los que queramos, al menos en el D.F., ya podemos andar de la mano con otro hombre y besarlo en la calle, aunque sólo en algunas calles de la Ciudad de México, ya podemos ampararnos bajo leyes contra la discriminación, cada vez tenemos más presencia en el cine y en las series de televisión, ahora mediante personajes menos esquemáticos, ya nos protegen las comisione de derechos humanos, los activistas gays son (siempre han sido) empeñosos, combativos, perseverantes, cada vez hay más libros que tienen a gays como protagonistas y más estudios que los analizan.