Casi todo el mundo sabe que Gregor Mendel, el monje morbo que cultivaba pacientemente guisante en el huerto se su mosterio, dio origen a nuestro conocimiento de las leyes de la gerencia genética. Pero lo que generalmente se desconoce es que el trabajo de Mendel permaneció ignorado durante toda su vida, a pesar de que contenía respuestas a las cuestiones mas candentes planteadas por Charles Darwin en su revoluciorio libro El origen de las especies, publicado tan solo unos años antes. La unica oportunidad que tuvo Mendel de ser reconocido fracaso por completo, y murió solo desilusiodo. Treinta y cinco años depuse, en la primavera de 1900, su obra fue rescatada del olvido por tres científicos de tres países diferentes, que casi al mismo tiempo desempolvaron el informe pionero de Mendel y por fin reconocieron su tremenda importancia. El desconcertante silencio con que se acogió en un principio el descubrimiento de Mendel y su posterior canonización definitiva como padre de la genética constituye u historia fascinte de intriga, rivalidades y envidias. El monje en el huerto es u exhibición de destreza literaria que relata un capitulo poco conocido de la historia de la ciencia y nos hace remontarnos hasta el cimiento de la genética, u de las ciencias mas importantes de los tiempo actuales.