Se hacia pasar por Anna Granger. Era delgada y de estatura pequeña, pero tenía brazos bien musculados. Llevaba el tatuaje de la bandera de las barras y las estrellas en un bíceps y suficiente explosivo en su mochila de cuero para a hacer que estallara en vuelo el avión de la Nassau-Air. No quería hacerlo, le horrorizaba hacerlo. Pero sabía que Drace no duraría en matarlas, a ella y a su hija, la pequeña Peyton, si se echaba a tras. Si pudiera huir, ponerla a salvo.... Se presento en el mostrador de la compañía, exhibió su pasaporte falso y facturo la mochila. Huiría sí, con ella, dejaría atrás su pasado. No mires al diablo, no escuches al diablo, no hables con el diablo.