Encuadrado en el contexto histórico de la Primera Guerra Mundial, este tercer volumen trata particularmente de asuntos privados como la preocupación de Freud por sus tres hijos y su yerno Max Halberstadt que combaten en el frente, así como las estrecheces debidas a la guerra, que afectan también a Freud. Además, refleja breves períodos durante los que Ferenczi se analizó con Freud, dando una idea del entrelazamiento de las relaciones personales, históricas y profesionales que acompañan el desarrollo de las bases teóricas y técnicas del psicoanálisis. El ´campo de batalla interior´ de Ferenczi, es decir, las relaciones complejas entre él y su amada Gizella Pálos, entre él y la hija de Gizella, Elma, y entre los tres y Freud es un tema privilegiado de estas cartas. Freud insta a Ferenczi a decidir, por fin, con quién quiere casarse (Gizella o Elma), mientras que Ferenczi se refugia en su análisis para eludir la decisión definitiva. Para Ferenczi, su análisis con Freud durante estos años es uno de los acontecimientos más importantes de su vida, sin embargo, Freud duda del tratamiento desde el principio y aprovecha la movilización de Ferenczi como pretexto para no terminarlo. En su análisis, Freud anticipa implícitamente ingredientes de los que más tarde se conocería como la ´técnica activa´ de Ferenczi. Los dos ven incierto el futuro del psicoanálisis durante estos años de guerra. La falta de congresos internacionales y de contacto con los colegas extranjeros lastra las condiciones de trabajo. Freud compensa las penurias de la guerra con numerosos empujones de productividad. En esta época escribe sus artículos orientadores sobre la técnica psicoanalítica y diversos trabajos, en parte inéditos, sobre la conciencia, la angustia, la histeria de conversión, la neurosis obsesivas, la neurosis de transferencia, la sublimación y la proyección.