El escenario de un mundo globalizado pone en el centro la metáfora de la sociedad del conocimiento teniendo como eje transversal el manejo de los artefactos digitales. En contrapartida a un contexto de progreso tecnológico acelerado, el ámbito educativo y la sociedad civil muestran retraso en su adaptación a los medios electrónicos para alcanzar los fines educativos y sociales. Al analizar el uso de las TIC en la educación se encuentra una influencia dominante de la acción técnica o instrumental, donde las tecnologías educativas promueven más la información que la comunicación desde una perspectiva heteroestructurante. Una tarea pendiente es la de avanzar hacia una acción socioeducativa de carácter más hermenéutico o comunicativo, mientras para otros es deseable una perspectiva crítica, vinculada con una toma de conciencia de corte emancipativo o libertario, lo que implicaría favorecer un planteamiento autoestructurante.áEn tal sentido, en la agenda tecnológica es válido plantearse el para qué y el porqué, que complementen el cómo, dónde, cuándo y con quién los agentes educativos deben apropiarse, de manera reflexiva, del uso de las tecnologías de la información y la comunicación para la misma acción educativa. Es decir, ir más allá de una perspectiva técnica para cuestionar los fines del uso/ apropiación por parte de los actores educativos considerando también una dimensión ética, tanto del ser como del deber ser. Las herramientas tecnológicas de la computadora e internet están cobrando nueva relevancia en su integración en las redes de investigación y de colaboración para la creación de un nuevo conocimiento básico y aplicado. Todo ello constituye un reto emergente para el sistema educativo y, específicamente, un desafío ineludible para el caso de la educación superior en México.