Durante este siglo el pensamiento ha experimentado una profunda evolución. El respeto por la vida, los derechos y la dignidad humana son fundamentos reconocidos por la sociedad, que no admite ya la esclavitud, el trabajo infantil o el acoso sexual. Somos conscientes de la represión que se ejerce mediante la violencia física. No lo somos, muchas veces, de formas de control menos obvias, de los métodos encubiertos que la represión psicológica utiliza para manipular y coaccionar a otros. En la medida en que no sean identificados y repudiados, esos métodos represivos se perpetuarán. El abuso verbal es una forma de agresión que no deja huellas visibles, comparables a la lesiones causadas por la violencia física, pero es igualmente doloroso. La victima de este tipo de abuso vive en una región que se la va haciendo gradualmente mas confusa: el agresor la lleva a dudar de su propia experiencia cada vez que desestima sus reclamos, le sugiere que su percepción de la realidad es equivocada, que sus sentimientos no son los correctos o que no tiene sentido del humor. El desmerecimiento sutil o las explosiones de ira, la indiferencia glacial ola prepotencia, el sarcasmo burlón o el reproche silencioso, la coerción manipuladora o las exigencias irrazonables, forman parte de una experiencia cotidiana que se vive en la intimidad, sin testigos. La única medida del daño es la intensidad de la angustia que provoca. El propósito de esta libro es estudiar la confusión generada por el condicionamiento cultural, explorar la dinámica fundamental de las relaciones en las que el abuso verbal esta presente y fundamentalmente revelar las características y los matices que permitan reconocerlo: es este el primer paso, imprescindible, para reconstruir la personalidad de quien lo sufre.