Entre 1960y 1975 resurgió en las islas británicas el interés por la música folklórica, canciones que en algunos casos tienen mas de cuatrocientos años de antig?edad dejaron de ser mero objeto de estudio para especialistas y lograron un sorprendente difusión. Gran parte del folklore británico tiene sustento en la cultura celta. Los invasores anglosajones y anglonormandos, llegados a las islas en los primeros tiempos de la edad media, adoptaron como propias muchas de las melodías en las que el elemento celta ha perdurado. Lo poético y lo lírico, el hecho sobretural, la tragedia amorosa, la celebración religiosa y aun el humor altern en canciones celtas: las historias que los juglares difundían de pueblo en pueblo llegan con su peculiar retórica hasta nosotros en cada u de las pagis de esta libro.