La idea de se busca un alma es amar uno de los posibles caleidoscopios de Francisco Toledo. De ninguna manera se busca narrar una historia lineal, fría, llena de fechas y datos cronológicamente ordenados, que no contengan la increíble esencia humana del pintor. Este libro no pretende dar una imagen digna de un museo de cera, sin movimiento, mas bien intenta ofrecer una ´labor de salpicadura´, un relato de varias voces, donde todos aquellos que le son cercanos, y no tanto, conforme los rostros de esa existencia. En este libro encontramos a un hombre dedicado a su obra. Una obra en constante movimiento, contemporáneo y arcaica, que en sus manos nace y se transforma, y en nuestros ojos permanece. Que de la misma manera y con la misma intensidad construye y destruye, pero siempre envuelto en el acto de la creación. Pero también encontraremos a un artista dedicado a su vida. Porque la pintura, el grabado, la escultura y la jardinería todavía lo animan, sin embargo, entre sus respiros de insatisfacción, misterio y silencio, en medios de esos momentos de letargo en los que el óleo, las tierra, las placas y las ceras esperan, Toledo crea su propia historia. Acaso la que permanezca sea su obra, pero su verdadera creación es su vida, porque Francisco Toledo entraña una constante interrogación, es un hombre impredecibles, cuestionador e irónico. En el pocas veces existen las certezas y el bienestar total.